En el silencioso interior resplandecen, atrás suena el lejano Sol, las murallas de la frágil célula vegetal. Algodonandose en su interior los cloroplastos pacen sin miedo por un tiempo ilimitado y mirandonos furiosamente azul, el óvalo contenedor de la fragancia de la vida, aguarda en volátil equilibrio los designios del tiempo.
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En el silencioso interior resplandecen, atrás suena el lejano Sol, las murallas de la frágil célula vegetal. Algodonandose en su interior los cloroplastos pacen sin miedo por un tiempo ilimitado y mirandonos furiosamente azul, el óvalo contenedor de la fragancia de la vida, aguarda en volátil equilibrio los designios del tiempo.
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